DIMITE PRESIDENTE DE ZIMBABUE

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El presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, ha presentado finalmente su dimisión este martes, una semana después de que el Ejército tomara el control del país, según ha anunciado el presidente del Parlamento, Jacob Mudenda. “Yo, Robert Mugabe entrego formalmente mi dimisión como presidente de la República de Zimbabue con efecto inmediato”, declaró Mudenda leyendo, bajo los aplausos, la carta de renuncia del jefe de Estado. La carta de renuncia de Mugabe no propone ningún sucesor.

Seís días después de una demostración de fuerza del Ejército, seguida a los cuatro días por la decisión de su partido de exigirle la renuncia, el jefe de Estado más anciano del planeta terminó enviando este martes su carta de dimisión al Parlamento, que se había reunido para destituirlo.

Según ha informado el diario Herald, Mudenda ha anunciado ante el Parlamento que el proceso de impeachment que se iba a iniciar contra el mandatario queda suspendido después de que éste haya accedido a renunciar. La noticia ha sido recibida con aplausos por los presentes.En las calles de Harare, según Reuters, hay gente bailando y haciendo sonar las bocinas de sus coches celebrando que el mandato de Mugabe, el segundo presidente que más años lleva en el cargo en el mundo —tras Teodoro Obiang en Guinea Ecuatorial—, ha tocado a su fin.

Mugabe, que ha gobernado durante 37 años el país, se había resistido hasta ahora a las presiones, pese a la multitudinaria protesta en su contra el sábado y a las negociaciones mantenidas con el Ejército y con los emisarios enviados por Sudáfrica. La primera ministra británica, la conservadora Theresa May, ha emitido un comunicado en el que asegura que se abre la oportunidad de que Zimbabue tenga “un futuro sin opresión”.

Zimbabuenes celebran la dimisión de Mugabe en las calles de Harare este martes.

El destituido número dos del Gobierno, Emmerson Mnangagwa, es el principal candidato a sustituir a Mugabe en la presidencia y para ser el nuevo candidato oficialista para las elecciones presidenciales de 2018, tras ser nombrado líder del partido gobernante en sustitución del todavía jefe de Estado, de 93 años. Mnangagwa fue destituido el 6 de noviembre, por iniciativa de la primera dama, Grace Mugabe, con la que competía para suceder al presidente. Su expulsión provocó la intervención de las Fuerzas Armadas, que controlan el país desde el 15 de noviembre.

El exvicepresidente también respaldó la iniciativa de su partido, la gobernante Unión Nacional Africana de Zimbabue-Frente Patriótico (ZANU-PF), de impulsar una moción de censura contra Mugabe a partir de este martes en el Parlamento.

En una breve comparecencia de prensa este lunes por la noche, el jefe de las Fuerzas Armadas, Constantino Chiwenga, aseguró que ambos ya han mantenido contactos y que Mugabe ha trazado una “hoja de ruta y una solución definitiva para el país” tras su discurso televisado del domingo, en el que, al contrario de lo que se esperaba, no dimitió.

Los militares tomaron el control del país la semana pasada y desde entonces mantienen a Mugabe, en el poder desde la independencia de los británicos, en 1980, y su familia bajo arresto domiciliario. Mientras, el exvicepresidente se había exiliado tras asegurar que había recibido amenazas de muerte, pero, en su única comunicación conocida hasta ahora, advirtió: “Pronto controlaremos los resortes del poder en nuestro bello partido y país”.

Culminan así 15 días de tensión en Zimbabue que comenzaron con la decisión del presidente de cesar a su vicepresidente, Emmerson Mnangagwa, al que acusó de conspirar contra él para sucederle en el cargo. La medida no gustó en las filas del Ejército, que tenía en Mnangagwa un aliado e intermediario, ni tampoco en las filas del goberante ZANU-PF, puesto que se vio como un intento de allanar el camino a la primera dama, Grace Mugabe.

Desde ese momento, se sucedieron las presiones y los encuentros para convencer a Mugabe de que dejara el cargo y los veteranos de guerra, uno de los pilares del poder del mandatario, salieron en defensa de la acción de Ejército y convocaron el sábado una marcha para reclamar la renuncia. No obstante, no ha sido hasta este martes cuando Mugabe se ha plegado a las exigencias, aunque aún se desconoce bajo qué condiciones.




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